No a los Combustibles Fósiles

Ruby Montoya y Jessica Reznicek: Ecosabotaje de DAPL

“Fuimos a estos lugares con el conocimiento que auto-aprendimos en cuestión de semanas y fuimos efectivas deteniendo durante semanas la construcción con sólo un incendio o perforando una sola válvula.” — Jessica Reznicek

Historia del Ecosabotaje del Oleoducto “Dakota Access Pipeline (DAPL)”

Los ambientalistas siguieron de cerca la protesta de Standing Rock de 2016, pero un acercamiento alternativo a la resistencia, el ecosabotaje, captó mucho menos la atención. Sabemos de los siguientes esfuerzos contra la construcción:

Cuándo Dónde Qué
julio 2016 New Sharon, Iowa Incendio de equipo de construcción en tres sitios
octubre 2016 Reasnor, Iowa Incendio de equipo de construcción
noviembre 2016 Buena Vista County, Iowa Incendio de equipo de construcción
marzo 2017 Múltiples localidades, Iowa y SD Perforación de oleoductos en sitio de válvula cerradas
abril 2017 Múltiples localidades, Iowa Perforación de oleoductos en válvulas cerradas; incendio de unidades eléctricas y equipo pesado
mayo 2017 Wapello County, Iowa Intento abortado por perforar un oleoducto en un sitio de válvula cerrada
Practice Nonviolence

Jessica Reznicek y Ruby Montoya

El viaje de Ruby y Jessica

Practice Nonviolence

Jessica Reznicek y Ruby Montoya

No sabemos quién llevó a cabo los primeros incendios, pero en julio de 2017, Ruby Montoya y Jessica Reznicek públicamente se adjudicaron por el conjunto de actos iniciados en noviembre. Los Trabajadores Católicos dedicados a la no-violencia se opusieron a DAPL y a la infraestructura de combustibles fósiles por ser personificaciones y aceleradores de violencia. Llegaron a radicalizarse de la manera usual, habiendo agotado aquellas tácticas que el sistema sí permite porque, precisamente, son inefectivas, como asistir a audiencias, recolectar firmas, participar en manifestaciones, boicots y huelgas de hambre. Con miras a la desobediencia civil, saborearon el éxito en el Levantamiento de Mississippi, con bloqueos que llegaron a detener las construcciones durante varias horas.

Incendio de excavadora

Sabían que tenían que hacer más, así que idearon maneras de inhabilitar permanentemente el equipo. Sin ninguna experiencia cometiendo sabotaje, decidieron que el incendio premeditado sería su primera acción por ser una táctica simple. Incendiaron exitosamente seis equipos de maquinaria pesada con artefactos incendiarios empleando gasolina, aceite de motor y trapos colocados en botes de café.

Incendio de excavadora

Valvula clausurada de DAPL

Daños por perforación a oleoducto

Después, decidieron que serían más efectivas para retrasar la construcción si dañaban los ductos que ya se encontraban debajo de la tierra, obligando a la compañía a excavar ese segmento y reemplazar la sección por una nueva. Investigaron cómo perforar acero, y se decidieron por un soplete de acetileno y oxígeno para cortar y dañar las partes expuestas a nivel de suelo que se encuentran en las estaciones de válvulas, bajo la precaución de que permanecían apagadas. Después de juntar las herramientas y suministros necesarios, perforaron hoyos en todo el oleoducto a partir de mayo de 2017, regresando a las técnicas incendiarias de manera temporal cuando se les acababa el combustible para el soplete.

Valvula clausurada de DAPL

Daños por perforación a oleoducto

Cabe notar que no contaban con ningún conocimiento especializado cuando comenzaron con sus acciones de ecosabotaje. Pero, aun así, lograron afinar una acción relámpago efectiva que duraba sólo siete minutos en cada sitio, a menudo sin gran planeación previa. Jessica describió su trabajo como “descuidado”, y escribieron en la rueda de prensa lo siguiente:

Bajo nuestras circunstancias particulares, aprendimos que la exploración afectaba nuestra habilidad para actuar en las ventanas de oportunidad. Así que íbamos con nuestros sopletes y equipo de protección descubriendo numerosos sitios, sintiendo la “vibra” de cada lugar, y optábamos por entrar en acción donde parecía oportuno, a menudo a luz de pleno día.

En mayo, después de descubrir el flujo de petróleo mientras efectuaban una perforación, terminaron su campaña. El oleoducto comenzó sus operaciones comerciales en junio.

Estrategia

Jessica y Ruby emplearon una estrategia de desgaste, con la esperanza de que sus acciones ayudaran a frenar al dueño del oleoducto, Energy Transfer Partners (ETP) y sus inversionistas para obligar el abandono del proyecto. Jessica declaró en una entrevista que, “necesitamos retrasar la construcción no sólo durante días, pero por semanas y meses para lograr el propósito final de clausurar estos oleoductos y hacer que los inversionistas se retiraran.

Desafortunadamente, resulta muy difícil detener un proyecto industrial enorme a través del desgaste. En su rueda de prensa, Ruby y Jessica declararon que “cada acción fue una espina en su lado”, pero incluso miles de espinas no podrían derribar al gigante. La docena o más de acciones de sabotaje e incendio sumaron seis millones de dólares en daños materiales. Eso es menos de una sexta parte del 1% del presupuesto de 3.78 mil millones para el oleoducto, equivalente a un error de dedo, y cubierto por el seguro. Cuando uno pincha la infraestructura industrial, las espinas se astillan y los provocadores se agotan antes de que puedan ganar la victoria.

Efectividad Material

El desgate fracasó para detener el oleoducto DAPL, pero una medida de éxito menos exigente está en el retraso de su inicio de operaciones.

La campaña NoDAPL se centró en Standing Rock y retrasó el término del oleoducto por lo menos durante dos o tres meses, quizás porque la presión de la visibilidad de movimiento hizo que el gobierno de Obama suspendiera temporalmente la construcción. Un mes después de que la administración de Trump permitiera la reanudación, la ETP había excavado por debajo del Río Missouri y esperaba que el petróleo fluyera para el 22 de marzo. Ruby y Jessica empezaron su campaña a mediados de marzo, y no fluyó petróleo sino hasta mediados de mayo, con las operaciones comerciales retrasándose hasta el primero de junio. En su entrevista en el noticiero Democracy Now, declaró de forma creíble: “Hemos detenido la construcción a través de todo el oleoducto por varias semanas que se hicieron meses”.

En términos de impacto material, el sabotaje clandestino de Ruby y Jessica fue mil veces más eficiente que las campañas de desobediencia civil públicas. Por lo menos 15,000 personas durante meses y 20 millones de dólares se gastaron en Standing Rock y NoDAPL, retrasando la finalización de los gasoductos por tres meses a lo mucho. Ruby y Jessica con una inversión total de unos cuantos miles de dólares (los sopletes de acetileno y oxígeno cuestan alrededor de 400 US), lo retrasaron dos meses más empleando la iniciativa y sorpresa.

Retorno de inversión: barriles de petróleo detenidos por persona por mes y barriles detenidos por dólar
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Quien Objetivo Táctica Barriles detenidos Persona mes BD/p-m Dinero BD/$
Activistas que cierran válvulas de flujo Oleoductos de arenas bituminosas Desobediencia Civil 0.75 millones ~35 21,400 $12-$14,000 58
#NoDAPL Oleoducto DAPL Desobediencia Civil 45 millones > 15,000 < 3000 > $20 millones < 2.25
Ruby y Jessica DAPL Ecosabotaje 30 millones 10 3,000,000 ~$3000 10,000

Lee nuestra comparación de estas campañas: Activismo de Oleodcutos y Principios de Estrategia

Jessica llegó a especular que “si Ruby y yo hubiéramos tenido un equipo del doble, triple o cuádruple de personas, hubiéramos detenido definitivamente el proyecto […] con sólo acciones como las que llevamos a cabo”. No podemos estar seguros de que eso sea cierto. Estando el oleoducto tan cerca de lograr millones de dólares por mes de ingresos operativos, el costo de elevar la seguridad hubiera sido un gasto menor. Tampoco es fácil formar equipos clandestinos que sean seguros por el monitoreo, reclutación y organización de células compartimentalizadas mientras se minimizan los riesgos para tomar una planeación y ejecución cuidadosas.

Pero quizás sí sea cierto que con mayores números o una escalada táctica, podrían haber detenido DAPL. Ruby y Jessica cesaron sus acciones una vez que descubrieron el flujo de petróleo en el oleoducto. En su lugar, pudieron haber decidido que el riesgo era menor, que los derrames locales eran un riesgo pequeño comparado con la certeza de 500,000 barriles de petróleo habilitando la polución global, destrucción y sobrecarga atmosférica con 175,000 toneladas de CO2 a cada día. Aunque usar sopletes de acetileno y oxígeno en un oleoducto hubiera provocado una explosión inminente, quizás hubieran podido usar una táctica diferente a distancia. Quizás, si se les hubiera unido algunos activistas de acción directa a su dueto, en conjunto hubieran podido inhabilitar permanentemente el oleoducto, uniéndose a la lista de activistas ambientales exitosos como la resistencia en el Delta del Níger.

Es una visión hermosa. Ruby y Jessica se entregaron a las autoridades para hacer una declaración e inspirar acciones futuras, por lo que tal vez esta hipótesis pueda ser probada en el oleoducto de DAPL y en muchos otros más. Sólo tomaría un puñado de personas lograrlo.

Cultura de Seguridad

Ruby era nueva en la escena del activismo ambiental y encontró que las personas cambiaban de tema inmediatamente cuando especulaba directamente sobre cómo detener la construcción. “¿Acaso no podemos simplemente frenar la máquina, romperla?” Muchas personas asumieron que se trataba de una policía, se le advirtió a Jessica de no colaborar con ella.

Los infiltrados han querido atacar al movimiento ambientalista durante años. La precaución es necesaria, pero está basada en el miedo, en las reacciones irreflexivas a la mención del ecosabotaje que se transforma en paranoia. La cultura de seguridad debe de facilitar el éxito. Lograr no ser arrestado es una parte importante de ser efectivo, pero también lo es discutir cuáles son las tácticas que en realidad puedan funcionar.

La mayoría de activistas que protestaron y participaron con desobediencia civil en contra del oleoducto DAPL, arriesgaron muy poco al discutir formas de inhabilitar la maquinaria o el oleoducto. El riesgo más substancial recayó en Ruby y Jessica, ya que ellas llevaron a término el sabotaje. Ruby y sus camaradas tenían antecedentes en la cultura de seguridad; idealmente Ruby no hubiera expresado ningún interés en tácticas clandestinas, mientras que aquellos que se limitaban a las acciones públicas tenían la opción de discutir con mayor libertad. Mientras haya más personas discutiendo y promoviendo las acciones clandestinas, será más difícil para los agentes del status quo elegir a aquellos que están en la transición del movimiento público al trabajo clandestino.

El proceso gradual de Ruby y Jesica para la radicalización aumento su vulnerabilidad. Al trabajar en todos los rangos del esfuerzo del movimiento público, escalando tácticas desde escribir cartas al gobierno a huelgas de hambre a desobediencia civil, se expusieron a sí mismas como unas opositoras comprometidas contra el oleoducto. Como resultado, para el 4 de mayo, TigerSwan había identificado a Ruby y Jessica como las sospechosas más probables por las perforaciones realizadas al oleoducto. (Aunque TigerSwan jamás las capturó ni pudo detener su campaña de sabotaje.)

Idealmente, Ruby y Jessica debieron de haber notado el fracaso de las acciones del movimiento público que los demás ya habían llevado a cabo, y decido a empezar directamente a adoptar tácticas clandestinas por su propia cuenta. Los métodos permitidos para la oposición a proyectos industriales incluyen comúnmente la desobediencia civil, la cual nos orilla a un laberinto de opciones restringidas. Nuestras acciones son predecibles y siempre terminan en callejones sin salida, mientras que las cámaras de vigilancia rastrean nuestros movimientos y capturan nuestras identidades. Con un mundo en crisis, no tenemos tiempo para que todos los activistas clandestinos potenciales exploren la totalidad del laberinto antes de trepar por las paredes y actuar libre de las restricciones del sistema. Además, los activistas clandestinos minimizan su riesgo personal si nunca entran en el laberinto sin volverse identificables en primer lugar.

Desde la Rueda de Prensa

En las semanas que siguieron a su rueda de prensa, Jessica y Ruby dieron varias entrevistas y presentaciones. A principios de agosto, el FBI organizó una redada en su casa, pero nunca se presentaron cargos federales en su contra. Al final de septiembre de 2017, abandonaron la localidad de Des Moines para vivir en cubierto.

Más acerca de Jessica y Ruby


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