No a los Combustibles Fósiles

Dispararle a los Transformadores Descompone las Subestaciones Eléctricas

Transformador descuempuesto al derramarse el aceite refrigerante después de dirigirle un tiroteo

Sabotaje

En 2019, Stephen McRae se declaró culpable del ataque a la subestación eléctrica de Utah, donde disparó a las aspas del radiador con su rifle Springfield 30-40. El radiador derramó el aceite refrigerante en el bidón diseñado para captar derrames; sin aceite refrigerante, el transformador se sobrecalentó y se descompuso.1 El apagón de electricidad que afectó a miles de residentes a través de dos condados durante siete horas, su funcionamiento se restauró en algún momento dentro de los seis a doce meses de la reparación programada, mientras tanto operaba una subestación móvil.2

Eventualmente, McRae admitió la responsabilidad de cuatro ataques a subestaciones en un periodo de 18 meses:3

  • 1° de abril de 2015: Subestación Libson Valley, Condado de San Juan, Utah (Libson Valley Substation, San Juan County, UT)
  • 31 de agosto de 2016: Subestación Quinn River, Condado Humboldt, Nevada (Quinn River Substation, Humboldt County, NV)
  • 14 de septiembre de 2016: Subestación Baker, Condado White Pine, Nevada (Baker Substation, White Pine County, NV)
  • 25 de septiembre de 2016: Subestación eléctrica Buckskin, Condado Kane, Utah (Buckskin Electrical Substation, Kane County, UT)

Resulta muy interesante que no podamos encontrar ningún reportaje o noticia de los primeros tres ataques, así que no sabemos si logró dispararle a las aspas de enfriamiento del transformador como en el sabotaje de Buckskin. No fue sino hasta su declaración de culpabilidad de 2019 que el público general se enteró de los ataques tempranos, sugiriendo que puede haber más ataques a los combustibles fósiles e infraestructura de la red eléctrica de los que sospechamos. También sugiere que los ataques de McRae en estas subestaciones no fueron exitosos para lograr el daño de los equipos o para detener el funcionamiento de la subestación, por lo tanto, no ameritaba la cobertura de noticieros. Quizás aprenderemos más de los detalles con el tiempo.

La fiscalía levantó cargos únicamente por el tiroteo de la subestación Buckskin, quizás porque no contaban con evidencia contundente en contra de McRae para esos incidentes. Los noticieros no describen la forma en que los investigadores atraparon a McRae, pero la información disponible sugiere que McRae habló con alguien con quien no debió hablar. Después de que Garkane Energy Cooperative publicó una recompensa de $50,000 dólares:

[…] un testigo confidencial avisó al departamento del [FBI Joint Terrorism Task Force] y a la Oficina de Comisaría del Condado Kane que McRae guardaba un rifle en un contenedor azul que llevaba en la cajuela de su camioneta pickup Isuzu 1990. McRae aseguró que había movido el contenedor a principios de octubre al sótano de un motel.

El testigo también le dijo a los oficiales de policía que McRae dijo que le había “disparado a cosas” en Nevada y que había comprado las municiones en tiendas minoristas para evadir el escrutinio. 4

La efectividad y riesgos de dispararle a transformadores eléctricos

Como en el ataque a la subestación Metcalf, McRae demostró que una táctica sencilla como lo fue el dispararle a los radiadores de los transformadores puede causar daños críticos a los componentes de la red eléctrica durante meses. El riesgo parece bajo; las autoridades nunca arrestaron a ningún sospechoso por el sabotaje de Metcalf y McRae atacó tres subestaciones en 17 meses sin indicios de que lo fueran a atrapar. Su arresto después del cuarto ataque se debió a la intromisión de un informante, lo cual subraya la importancia de mantener secreta la información en base a “lo estrictamente necesario”. Sería sabio de aquellos que atacan la infraestructura energética de asumir que habrá una gran recompensa en el futuro por cualquier información relacionada con el incidente.

Sin embargo, a pesar del rol crítico de los transformadores en la red eléctrica, el daño a largo plazo de los componentes no lleva necesariamente a la disrupción del sistema a largo plazo. La red está diseñada para sobrellevar el fallo de un único nodo importante, así que, en el caso de Metcalf, no llegó a ocasionar ningún apagón. El sabotaje de McRae causó un apagón local que duró muchas horas, sugiriendo que el fracaso de tan sólo un nodo menor puede interrumpir la entrega a un conjunto de consumidores relativamente pequeño. Pero, donde los operadores de la red no pueden re-canalizar los electrones, rápidamente restauran su flujo con transformadores de reemplazo y subestaciones móviles. Probablemente se necesitaría el fracaso simultáneo de múltiples nodos como en la hipotética Operación Corto Circuito para causar una irrupción a la red eléctrica persistente.

¿Ecosabotaje? ¿Un plan mayor?

Probablemente, McRae no actuaba como ecosaboteador. Por lo que podemos adivinar, atacó cuatro subestaciones rurales pequeñas que proveían principalmente a consumidores residenciales. Un ecosaboteador hubiera practicado inicialmente con una subestación pequeña, para luego dirigirse a muchas subestaciones mayores, simultáneamente o en sucesión rápida, en un intento de cortar la electricidad a objetivos industriales tales como fábricas e infraestructura de combustibles fósiles.

El gerente general de Garkane Energy CEO, Dan McClendon, dijo:

[…] el daño a la subestación Buckskin incluyó tres tiros disparados por alguien que sabía lo que estaba haciendo, ocasionando que se derramara el aceite refrigerante. “Fue devastador”, dijo McClendon, “pero pudo ser peor”.

Ya que la compañía no podía intervenir con la electricidad de otras fuentes, fue necesario llevar una subestación móvil pequeña para reemplazar la electricidad mientras se efectuaban las reparaciones a la subestación la cual tardó varios meses en funcionar.

“Las estaciones móviles funcionaron y estoy agradecido de que así pasó [sic], porque no tenía un Plan C,” dijo McClendon.5

Hubiera sido interesante descubrir si McRae tuvo la opción de escalar sus ataques y cómo lo hubiera hecho para derrocar el “plan B”, de no ser por la denuncia del informante. Quizás pretendió un ataque de seguimiento al transformador móvil que proveía la carga a Buckskin durante los muchos meses que tardó la reparación o en las otras subestaciones de la red.

Con todo, McRae puedo no haber planeado un plan mayor coherente. Solicitó representarse a sí mismo ante el tribunal y suministró una declaración “corta y dispersa redactada en un tarjeta postal”, donde se expresaba como un protagonista al estilo de John Steinbeck, el tribunal lo sometió a dos evaluaciones psicológicas para determinar su competencia para comparecer ante tribunal.5 No contamos con información suficiente para saber si tenía buenos motivos para confiar en el informante que propició su arresto, pero conjunto a su dificultad para navegar el sistema judicial, la evidencia señala que McRae no tenía planeación metodológica para su estrategia.

A pesar de ello, sus acciones son un caso de estudio interesante y sugieren el potencial para el ecosabotaje que podría poner un alto a los combustibles fósiles. Para leer otro ejemplo inspirador de acción directa lee el caso de DAPL ecosaboteurs Ruby y Jessica.


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